Radón, la amenaza invisible dentro de casa.

Hemos visto como la pandemia de COVID-19 ha afectado a nuestras vidas. En los primeros días fuimos confinados en nuestros domicilios y pasamos mas tiempo que nunca entre las 4 paredes de nuestra casa. No fue fácil pero estábamos a salvo.

Por aquellas fechas (marzo de 2020) en España estábamos en periodo transitorio de aplicación de las modificaciones en el Código Técnico de Edificación. Esta modificación no salió en los telediarios pero traía importante novedades: por primera vez (finales de 2019) se legislaba conforme a una directiva europea que obligaba a los estados a implantar normas referidas a un gas: El radón.

¿Qué es Radón y por qué es peligroso?

El radón es un gas radiactivo incoloro, sin olor e insípido. Emana del suelo y se filtra a través de la tierra hacia las casas. El gas radón también se puede encontrar en el agua y en los materiales de construcción.

Cómo detectar si hay Radón en tu casa

La única forma de detectar el gas es colocando un detector específico. No hay forma posible de hacerlo por uno mismo, con soluciones caseras.

En el mercado hay dos tipos de detectores: Detectores pasivos y detectores activos.

El detector pasivo consiste en un pequeño cajetín cuadrado (4’5 cm x 4’5 cm) que contiene en su interior una placa de carbón. Esta placa retiene las partículas alfa que desprende el radón. Sirve para hacer mediciones a largo plazo (2-3 meses hasta un año) y proporciona como resultado el promedio anual de radón en tu hogar.

El detector activo es un aparato digital, de medición continua y sirve para tener una medida de radón en tiempo real. Te ayudará a saber si has de ventilar mas o menos tu casa.

Qué hacer si tiene Radón en su casa

Si tienes radón en casa, no corras. Miraremos el promedio anual que nos proporcionen los medidores y decidiremos si hace falta hacer algo al respecto o no. Hay soluciones económicas para todas las situaciones.